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Militantes socialistas de ayer y hoy: Antonio García Quintana
Antonio García Quintana fue militante socialista desde su juventud hasta su fusilamiento por Franco en 1937. Militante socialista de los que entregaron su vida por un ideal: la política entendida como servicio al bien común. Esto fue así aún cuando fue traicionado por sus compañeros de partido y se sintió desanimado por las luchas internas que siempre han caracterizado al PSOE.

Antonio García Quintana

(Villacarriedo, Cantabria 1894- Valladolid 1937)

 

            Antonio García Quintana fue militante socialista desde su juventud hasta su fusilamiento por Franco en 1937. Militante socialista de los que entregaron su vida por un ideal: la política entendida como servicio al bien común. Esto fue así aún cuando fue traicionado por sus compañeros de partido y se sintió desanimado por las luchas internas que siempre han caracterizado al PSOE.

 

Fue alcalde de Valladolid y que cuentan de él que en el camino diario de vuelta desde el Ayuntamiento hasta su casa, apenas cinco minutos de distancia, llegaba sin una moneda en el bolsillo, porque iba dejando todo lo que llevaba a mendigos, niños que pedían, amigos que necesitaban un préstamo... Su mujer contará a sus hijas que “nunca pasamos más dificultades económicas en casa que cuando tu padre fue alcalde”.

 

Fue militante socialista sin sectarismos, valoró a las personas por encima de sus ideologías. Esto le supuso ganarse algunos enemigos en su propio partido. Amó la lectura y transmitió su amor por la cultura a sus hijos.

 

            Se acercó al socialismo, como tantos otros, desde su primer oficio, el de tipógrafo. Allí se afilió a la UGT y después al PSOE. Su deseo de promoción personal hizo que no se conformara con ese trabajo y pasó por otros varios hasta que consiguió una plaza de contable en el Colegio de Notarios de Valladolid. En un curso de francés conoció a la que sería su mujer, Brígida. Tuvieron tres hijos.

 

            En el PSOE de Valladolid fue destacando como un hombre honrado, que cuidaba de hacer bien aquello que hacía, sobre todo cuanto tenía que ver con su acción política. En 1920 entró como concejal socialista en el Ayuntamiento de Valladolid, donde destacó por su lucha contra los monopolios de los caciques locales, los albistas (seguidores de Santiago Alba). Estos controlaban, entre otras, las compañías de electricidad Electra y la de suministro de aguas, Sociedad Industrial Castellana, contra las que sostuvo duras batallas por la falta de suministros que ofrecían a los ciudadanos unido a la carestía de precios. Controlaban los albistas también el periódico local, El Norte de Castilla. Consciente de la importancia de la opinión pública, García Quintana fue director del periódico socialista vallisoletano Adelante, entre 1931 y 1934.

 

            Se ganó la fama de astuto y hombre moral de férreos principios y colaboró en el desarrollo de la Casa del Pueblo en Valladolid, como lugar de formación política del socialismo vallisoletano y como centro cultural del que salieron iniciativas como la Universidad Popular Pablo Iglesias, grupos de teatro, corales, etc.

 

            A la llegada de la República el PSOE se hizo con la alcaldía de Valladolid y en 1932 García Quintana sustituyó a su compañero Federico Landrove al frente de la alcaldía de Valladolid. Ocupó este cargo hasta que fue destituido tras la revolución de octubre de 1934, a la que se opuso. Cuando se le cesó como alcalde fue defendido públicamente por sus adversarios políticos. En 1936 fue repuesto tras las elecciones del mes de febrero ganadas por el Frente Popular.

 

            Durante el tiempo que fue alcalde mantuvo su trabajo como contable. Como alcalde tuvo un objetivo claro: la educación. Puso en marcha escuelas, comedores para los niños que acudían a la escuela sin comer, promovió bibliotecas en los centros escolares...

 

            Al estallar la guerra se escondió durante un tiempo pero finalmente fue detenido y condenado a muerte. Desde la cárcel escribió a su familia una conmovedora carta en la que pide a sus hijos que sean cristianos y hagan de la honradez y el trabajo su norma de vida.
Autor: SAIn- Fecha: 2005-11-30