El Partido SAIn ha venido denunciando que el PSOE es hoy un servidor de los poderosos, especialmente de la gran banca. Una muestra de ello se vivió en vísperas de la votación de las medidas de ajuste en el Congreso de los Diputados. Emilio Botín obligó a Zapatero a llamar a Rajoy para pedirle que el PP no votara en contra de las medidas propuestas por el gobierno.
Zapatero es el camarero de Botín, su "mandao". Pensábamos que el servilismo de Felipe González con Polanco no podría ser igualado, pero Zapatero, que hizo suya la herencia de González, le ha sobrepasado en este aspecto, al estar a las órdenes de quien verdaderamente manda en España: Emilio Botín Así lo cuenta Casimiro García en el diario El Mundo del 28 de mayo:
"Un «tipo listo» llamó el
miércoles por la mañana a Mariano Rajoy. A sólo 24 horas de que se votara en el
Congreso el decreto del recorte, la posición del PP todavía era una incógnita
para la mayoría del país, aunque en la noche del martes González Pons la
adelantó en Telemadrid.
Rajoy se había debatido hasta el
martes entre dos alternativas: abstención o voto en contra. Los argumentos en
favor de la primera eran variados pero, esencialmente, se resumen en dos.
Primero, el ejercicio de la responsabilidad en un momento muy difícil, apoyando
un recorte que incluye congelación de pensiones. Segundo, quitar al PSOE la
baza de que Rajoy es míster no, dar un ejemplo de coherencia a Zapatero.
Pero se impuso el no. Y la
razón que inclinó la balanza es que el presidente ni siquiera había tenido la
deferencia de llamar al líder de la oposición para intentar negociar con él el
mayor ajuste económico desde los Pactos de la Moncloa.
El «tipo listo» llamó a Rajoy
para transmitirle lo importante que sería para la economía española que el PP
no votara contra el ajuste. «Los mercados, vino a decirle, van a estar
pendientes de vosotros». El líder del PP le transmitió al «tipo listo» la
decisión de su partido. «Vamos a votar en contra. No somos responsables de la
política de este Gobierno y no podemos apoyar un decreto que congela las
pensiones. Zapatero sabía que ésa era nuestra línea roja. El presidente ni
siquiera ha tenido el detalle de llamarme. Así que no puedo abstenerme, como me
pides».
El «tipo listo» se sorprendió:
«Eso no puede ser. No te preocupes, hablo con él y te llama».
Por la tarde, en efecto, Zapatero
llamó a Rajoy. La conversación fue cortés, amable. El presidente ni siquiera le
pidió al líder del PP que cambiara su voto. Le recordó la dificultad del
momento, lo importante que es para España sacar adelante el ajuste, etcétera.
Rajoy le sacó el tema de las pensiones y el presidente le contestó que era un
gesto «cualitativo» para dar idea a los mercados de que ahora el Gobierno va en
serio.
¿Quién era el hombre con la
capacidad para convencer a Zapatero de que hiciera lo que debía haber hecho
hace días? ¿Quién es la persona que tiene ese nivel de interlocución? Pues ni
más ni menos que el presidente del Banco Santander, Emilio Botín.
El Santander; como otras empresas
españolas, está sufriendo en su valoración el deterioro de la credibilidad del
Gobierno. Botín (“nosotros siempre apoyamos al Gobierno”) mantiene una relación
fluida con el presidente y éste le consulta las grandes líneas de su política
económica. Resulta paradójico que
sea un banquero de los pocos, quizás el único, que tenga ese predicamento.
Que sólo Botín sea capaz de
convencer Zapatero -que ha hecho bandera de su izquierdismo- de que debe llamar
al líder de la oposición por el bien del país (y de su banco, naturalmente) es
un síntoma de la demagogia que adorna el discurso socialista ¿Qué le habrá dicho Zapatero a Botín del nuevo
impuesto para ricos? ¿y
de la huida de capitales tras su anuncio? ... Poderoso caballero es don
dinero"