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LA ORACIÓN DE ZAPATERO
Y fue Zapatero al desayuno de la oración. Y habló. O mejor dicho, mintió. Mintió en lo que dijo. Mintió en lo que calló. Y mintió cuando dijo medias verdades.

Dijo cosas como que “Nuestros dos países deben mucho a quienes han venido de fuera. No se entienden sin ellos, sin los que, a lo largo del tiempo, han llegado a nuestra tierra y, conviviendo, se han convertido en nosotros, en lo que somos”. Es cierto. Cualquier país es deudor de los inmigrantes que llegan a él y lo enriquecen.

Pero dijo también “No dejemos de velar por la buena integración de quienes han venido a trabajar y a convivir a nuestros países” Buena integración dice. A los cupos de inmigrantes debe llamar él “buena integración”. A los planes de retorno “voluntario”. Y dijo también “No dejemos de velar también por aquellos a los que no podemos acoger entre nosotros, y pasan hambre y miseria en tantos lugares de la Tierra”. Lo dice el que ordenó reforzar la valla de Melilla. El que apoya a dictadores como Obiang.

“Quiero proclamar, continuaba el presidente, el más sentido compromiso con los hombres y las mujeres que, en nuestras sociedades, padecen, en estos tiempos difíciles, la falta de trabajo. Todos ellos deben saber que no hay tarea de la que, como gobernantes, nos sintamos más responsables; que no hay tarea que nos acucie más que la de favorecer la creación del empleo”. Desde luego que es responsable. Responsable de una canallada que no deja de crecer. Pero cuando alguien es responsable debe responder. Y en política, con más de 4 millones de parados oficiales (cifra que sus ministros de Trabajo y Economía dijeron que no se alcanzaría) y 5 millones de parados reales se responde dimitiendo. Y convocando elecciones. Y si no, no se es responsable.

“No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país. Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque está necesitado, y su vida depende de su jornal…” Esa fue la cita de la Biblia que Zapatero eligió para su discurso. Una cita que habla de no explotar al extranjero. Pero su ministra de Igualdad, la misma que promueve el aborto, no ha movido un dedo para que los salarios de los inmigrantes, que cobran de media un 40% menos que los españoles, se igualen a los de éstos.
Autor: Partido SAIn- Fecha: 2010-02-05