Joana Restrepo tenía un contrato en vigor de seis meses: "Me dijeron que no se lo podían permitir por la crisis".
"Sólo estuve algo más de un mes porque cuando firmé el contrato estaba embarazada, pero no lo sabía", apuntó Joana Maricel.
Seguidamente, explicó que el pasado 23 de abril "la encargada comenzó a interrogarme al comprobar que acudí varias veces al baño con algunas náuseas". Me observaron -agregó la joven- y "me preguntaron si era anoréxica o si tenía problemas, y por ello les comuniqué que estaba embarazada de ocho semanas".
La denunciante destacó que de forma repentina se montó un gran revuelo en el establecimiento con varias llamadas y "comenzaron a increparme y decirme que no podían permitirse una embarazada con la crisis económica actual, y sufrí una escena horrible", recordó. Por la tarde la empresa comunicó a la empleada que estaba despedida, "pero que podía terminar mi periodo de prueba".
Sin embargo, la denunciante recibió otra llamada de la empresa al día siguiente para informarle de que ya estaba dada de baja en la Seguridad Social, y que su labor había concluido.