Las leyes lo permiten para altos cargos institucionales y políticos. Pero no para los demás ciudadanos. La Ley de Presupuestos recuerda cada año que no se pueden cobrar dos sueldos del erario público y fija un tope para la pensión pública.
Marín, que ahora percibe como presidente del Congreso 15.150 euros mensuales (212.110 al año), podrá cobrar en los próximos años si no sigue en el cargo en el parlamento: 170.000 euros (80% de su sueldo actual); más la indemnización por cese como diputado (hasta dos años de sueldo); más la pensión vitalicia como ex comisario (ya cobró entre 1999 y 2000 la indemnización por cese de la UE, a lo que sumó su sueldo de diputado por Ciudad Real) y que puede adelantar a los 60 años con un coeficiente reductor del 0,70% anual; más la pensión pública (en este caso la máxima de la Seguridad Social, a la que tienen derecho los diputados con sólo 7 años de mandato cuando a los demás ciudadanos les cuesta 35 años de cotización); más una nueva complementaria financiada en parte por la Cámara Baja.