En realidad, a pesar de sus problemas financieros actuales, Bankia (y el resto de Cajas que foman BFA), son empresas que pueden cumplir un servicio fundamental para la sociedad, y hacerlo además de forma eficaz y rentable.
Ahora bien, la nacionalización de un grupo financiero de esta dimensión es una evidencia de que el sistema capitalista no es eficiente, de la misma forma que lo fue la nacionalización de General Motors y Chrysler por el Gobierno de Estados Unidos. En el caso de estas multinacionales automovilísticas, tras su nacionalización consiguieron recuperar su solvencia financiera, pagar los préstamos recibidos y mantener la mayor parte de puestos de trabajo. Y todo ello con nuevos gestores nombrados por el Gobierno, y con fondos públicos.
En general, el discurso del sistema capitalista ha sido y sigue siendo que es la forma más eficiente de generación de riqueza, y con ello se justifica por la corriente dominante –desde las Universidades a los medios de comunicación-que hay que aceptar la injusticia que genera.
En el caso de España, se nos dijo que era imprescindible la conversión de las Cajas de Ahorro en Bancos, su fusión en grupos como BFA, y el destino de miles de millones en préstamos y avales al sistema financiero mientras se reducía la inversión, el gasto en educación, sanidad, pensiones, etc. Austeridad para el pueblo con el objetivo de mantener la eficiencia del sistema financiero privatizado. Era mentira, y ellos lo sabían, incluso antes de la nacionalización de General Motors.
En nombre de la eficiencia del sistema capitalista se nos impone a nivel mundial una brutal injusticia y desigualdad, se trata de argumentar que tenemos que aceptar que miles de millones de personas carezcan de alimentos o agua mientras se tiran millones de toneladas de comida, o que millones de personas en España no tienen vivienda, o la pierden por no poder pagar, mientras hay millones de viviendas vacías. Se nos impone en base a ideas que son mentiras, y el caso de Bankia es una evidencia más de ello.