Portando pancartas hechas a mano (frente a las "banderitas" de los sindicatos con logotipo y sin mensaje) el bloque de los últimos se caracterizaba por la presencia de familias con niños, por los mensajes de solidaridad con los explotados de todo el mundo, así como de crítica tanto al PP como al PSOE y a la burocracia de los grandes sindicatos.
"Para la banca beneficios, para la familia sacrificios", "reparto del trabajo, reparto de la riqueza", "queremos un futuro, para nuestros hijo", "PSOE y PP, lacayos del poder", "Botín, ladrón, trabaja de peón" o "ni reforma laboral, ni burocracia sindical" eran algunos de los lemas que se cantaban es este grupo.
Durante la manifestación y en los días previos se repartieron miles de manifiestos del SAIn contra la reforma laboral y la acogida de la gente fue muy positiva, afirmando con la cabeza al escuchar desde la megafonía cómo criticábamos tanto al PP, como al PSOE, como a la burocracia de CCOO y UGT. Eran personas que no llevaban la pegatina de ningún sindicato y que sentían, como nosotros, la obligación moral de ir a la manifestación a pesar de la traición de los sindicatos mayoritarios.