Este tema de quién ganaba el congreso ha sido el asunto más tratado en los medios y en el que más se ha fijado la atención del público. Pero el hecho más significativo de todo el congreso se vivió en la tarde del viernes, en la que el 90% de los delegados en el congreso votaron a favor del informe de la ejecutiva saliente presentado por Zapatero. De los ochocientos delegados, setecientos dieron su respaldo a la gestión realizada por Zapatero al frente del partido y en el gobierno y sólo 21 votaron en contra.
Zapatero deja la presidencia del gobierno y la secretaría general del PSOE con más de cinco millones de parados, con trescientos desahucios al día, con un crecimiento de la desigualdad, con inmigrantes a los que se les pisotean sus derechos y se les encarcela sin delito ni juicio, se despide indultando banqueros… y sólo veintiuno votaron en contra de su gestión.
Con ese respaldo, lo que no se entiende es el empeño de Rubalcaba y Chacón en hablar de cambio y renovación. Si tan buena ha sido la gestión de Zapatero, ¿para qué hace falta el cambio? La respuesta es sencilla, porque el cambio será sólo una palabra y no hechos. Los hechos demuestran que el PSOE ha hecho un gran servicio a la banca y a las multinacionales, cuyos beneficios no han dejado de crecer en estos años de crisis. Y el 90 % de los delegados lo apoyan. El otro 10% no sabemos a qué espera para largarse del PSOE.
Hay un viejo dicho… “renovarse o morir”… si está claro que el PSOE no se ha renovado… ¿se encamina a su muerte?