El histórico dirigente de Izquierda Unida, al paso de los 303.058 euros en fondos de inversión y otras cuentas ¡más de 50 millones de pesetas! que declara poseer, afirmó: "Cuando vean el mío también les parecerá alto para uno de izquierdas, pero es que yo no creo que la izquierda tenga que vivir debajo de un puente, hay gente que piensa que sí, que tenemos que ir vestidos de mono, vivir debajo de un puente y otras cosas parecidas, pero la renta y el patrimonio se debe a una retribución a una capacidad determinada de ahorro y en principio no me dice nada sobre nadie".
Al señor Llamazares le podemos decir que en la vida normal de las personas, se suele pensar como se vive, aunque pensemos que vivimos según nuestras ideas. Esto nos lleva a formularnos una pregunta: ¿se puede entender los problemas de los parados, de los trabajadores en precarios, de los que no llegan a fin de mes, de los inmigrantes explotados, de los últimos de nuestra sociedad…desde una posición económica así? Evidentemente no.
Sin embargo, una persona que viva “debajo de un puente” y sufra en sus carnes el látigo de las penurias económicas, es posible que por saber qué es esa angustia, tenga más razones para una lucha honrada por la justicia y por un cambio revolucionario, elementos que se contienen dentro de la izquierda política real, inexistente entre nuestros diputados y senadores.
Si miramos la historia, con la lucha por la dignidad humana en realidades concretas como fue el Movimiento Obrero del siglo XIX, descansó en el sacrificio de miles de personas pobres, que vestían de mono, vivían debajo de los puentes, no tenían carrera ni estudios, etc.…sin embargo, lucharon e hicieron temblar al capitalismo de la época.
Hoy la falta de ideales hace que tengamos esta “izquierda” representada por personajes como el señor Llamazares, de la que no se puede esperar ni siquiera que se pongan colorados ante su nivel de vida, -con la que está “cayendo” para más de cinco millones de parados-, y los ideales que dicen defender.