Un niño argentino de tan solo siete años ha sido retenido durante dos días en el aeropuerto de Barajas. El niño, que viajaba con su padre boliviano se salvó in extremis de ser devuelto a Bolivia gracias a una resolución judicial. Mientras tanto, estuvo retenido dos días en la sala de tránsito del aeropuerto madrileño de Barajas, donde llegó a sufrir una crisis de ansiedad.
Los agentes de la policía migratoria consideraron que se trataba de una "reagrupación familiar encubierta", por lo que le exigían una carta de invitación de los padres. Al carecer de ella no le permitieron el ingreso al país y ordenaron su deportación.
Los padres son inmigrantes bolivianos. La madre trabaja en una empresa de limpieza en el Metro de Madrid y el padre está en paro. El niño, como tantos hijos de inmigrantes vivía con su abuela en Bolivia. Murió hace unos pocos días y se quedó sin nadie que lo cuidara.
Ante la negativa de la policía a dejar que el chico entrara en territorio español, la familia interpuso un recurso contencioso administrativo ante el juzgado de lo contencioso-administrativo y el juez suspendió la expulsión horas antes de producirse ésta.
Las autoridades españolas exigían al menor una carta de invitación cuando lo había ido a buscar su propio padre. Para residir en España con los hijos menores, los inmigrantes tienen que hacer un proceso de reagrupación familiar con unos requisitos difíciles de cumplir.
Este no es el primer caso. Recientemente un juez frenó la expulsión de un dominicano de sólo tres años que viajaba a España para reunirse con sus padres. Incluso el Defensor del Pueblo ha denunciado en el Parlamento que la policía de Barajas ha impedido la entrada de niños con ciudadanía española, pero de padres extranjeros.
En nuestro país se amplía el radio de la actuación policial en materia de menores aunque sea violando sus derechos aprobados en convenciones internacionales. Sin derecho a la tutela judicial efectiva y sin derecho a ser oídos muchos menores empobrecidos sufren un auténtico calvario en nuestro país. La directiva europea de la vergüenza también permite la repatriación de los menores no acompañados. Corren malos tiempos para la infancia pobre. Sus padres son explotados por nuestro sistema económico salvaje y a ellos se les condena a vivir el desamparo afectivo y legal. |