Potenciar la rotación, la temporalidad, los contratos basura para los jóvenes, el despido más fácil y barato y la modificación unilateral de las condiciones esenciales de los contratos son otra vuelta de tuerca en la precarización del empleo. La nueva reforma deja a los trabajadores totalmente desprotegidos y sin futuro a las próximas generaciones.
Esta guerra de los poderosos contra los débiles, del capital contra el trabajo es permanente en la historia. En los últimos años el avance de la economía especulativa en detrimento de la economía productiva ha generado lo que algunos ya han dado en llamar crímenes económicos: especulación con los alimentos, guerras por el control de materias primas, crecimiento vergonzoso en pleno siglo XXI de la esclavitud.
El 82% de las empresas que cotizan en el Ibex 35 tienen presencia directa o filiales en paraísos fiscales; una investigación del Congreso de los Estados Unidos reveló hace unos años que los bancos estadounidenses y europeos blanqueaban al año entre 500.000 millones y un billón de dólares del crimen internacional; el importe del fraude fiscal alcanza los 70.000 millones de euros en nuestro país. Muy al contrario de controlar, perseguir y reformar estas sangrantes prácticas, quienes las ejecutan son en muchas ocasiones quienes presionan y exigen más precarización del empleo, bajada de salarios, etc.
Ante este estado de cosas hoy es más necesaria que nunca una organización internacionalista y solidaria con todos los trabajadores del mundo, especialmente con los más empobrecidos.
Guadalupe Molina Díaz
Miembro del partido SAIn (Solidaridad y Autogestión Internacionalista)